Aunque cada sesión es distinta, el «triángulo» clásico incluye:
Mefedrona: Estimulante para la euforia y la conexión social.
GHB/GBL: Depresor que aporta desinhibición y sensibilidad táctil.
Metanfetamina (Tina): Potente estimulante que elimina el cansancio.
Extras: Poppers y fármacos para la erección (como Sildenafilo).
El riesgo no es la sustancia, sino la gestión de la misma:
Físicos: Sobredosis por mezclas (especialmente con GHB), deshidratación o transmisión de ITS si se relajan las medidas de protección.
Psicológicos: Aparición de ansiedad, episodios de psicosis por falta de sueño o dificultad para disfrutar del sexo sobrio.
Sociales: Aislamiento o impacto en la vida laboral si las sesiones se descontrolan en tiempo.
Desde la psicología, no buscamos prohibir, sino ayudar a tomar consciencia. Se trabaja mediante:
Reducción de daños: Planificar dosis, tiempos de descanso y uso de materiales estériles.
Límites de sesión: Establecer un límite de tiempo y dinero antes de empezar.
Análisis de la función: Entender si consumes por placer o para tapar un malestar (soledad, baja autoestima).
Recuperación del control: Aprender a decir «no» en la sesión y revalorizar el sexo sin sustancias.
Este contenido ha sido redactado y supervisado por Federico Corchen Nelli, Psicólogo Sanitario colegiado en el Colegio de la Psicología de Madrid (M-42605).