Vivir con trauma no es solo recordar el pasado; es sentir que el pasado sigue vivo en tu cuerpo. Se manifiesta en forma de ansiedad inexplicable, pesadillas, hipervigilancia o un vacío profundo que interfiere en tu día a día. Como psicólogo sanitario experto en EMDR y miembro de la Asociación EMDR España, entiendo que el trauma no es una «debilidad», sino una herida en el procesamiento de la información de tu cerebro. La buena noticia es que, al igual que el cuerpo sana una herida física, tu mente tiene la capacidad natural de sanar sus heridas emocionales. Hoy en día la terapia con más evidencia empírica para tratamiento de trauma se llama EMDR
Para entender la eficacia del EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), debemos entender el trauma. Cuando vivimos una experiencia abrumadora, el sistema nervioso colapsa y el recuerdo no se almacena de forma normal. Se queda «bloqueado» en una red neuronal aislada, con las mismas imágenes, sonidos y sensaciones físicas del momento original.
Es por esto que, años después, un olor o un comentario pueden activar una respuesta de pánico: tu cerebro cree que el peligro sigue ahí.
El EMDR para tratamiento de trauma es mucho más que mover los ojos. Es un protocolo de ocho fases que permite al cerebro acceder a ese recuerdo bloqueado y procesarlo de manera segura.
Estimulación Bilateral: Mediante movimientos oculares, sonidos alternos (tapping) o estimulación táctil, activamos ambos hemisferios cerebrales.
Neuroplasticidad: Esta activación facilita que el cerebro conecte el recuerdo traumático con información más adaptativa y racional.
Resultados: El recuerdo no desaparece (la amnesia no es el objetivo), pero la carga emocional negativa se desvanece. El evento pasa a ser parte de tu historia, pero deja de controlar tu presente.
No es necesario. En EMDR no te obligamos a hacer un relato detallado si no quieres. Lo que importa es lo que sientes ahora cuando te viene el recuerdo a la cabeza.
Para nada. Estarás despierto y consciente en todo momento. Es como ir en un tren: ves el paisaje (el recuerdo) por la ventana, pero sabes que estás a salvo dentro del vagón conmigo.
El cerebro no entiende de fechas. Da igual si pasó hace 20 años o hace dos meses; si el recuerdo te genera malestar hoy, se puede trabajar y aliviar.
Cada persona es un mundo, pero el EMDR es conocido por ser muy directo. Al trabajar con la parte del cerebro que gestiona las emociones, los cambios se suelen sentir de forma más profunda y estable.